domingo, 19 de febrero de 2017

Separatismo si, patria/nación no

El separatismo dentro dentro del territorio bajo la jurisdicción del Estado-nacional mexicano, se plantea no como una reivindicación de otras patria u naciones, sino como una necesidad fundamental derivada de la ausencia de un sistema representativo político que de voz a las necesidades de cada población y sociedad en contraposición al esquema centralista que de facto ha imperado desde el gobierno mexicano en relación a las poblaciones que domina. Evocar una espíritu "patriota" o "nacionalista" sólo recrearía al mismo Estado mexicano que se cuestiona y da cabida a xenofobias, racismos y una violencia innecesaria, que lejos de fomentar la madurez de los pueblos y el desarrollo de nuevas propuestas en términos económicos, políticos, vaya epistemológicos; abre paso a empoderar a facciones "tradicionalistas" marcadas por la presencia de caciques y caudillos que aprovechando cualquier coyuntura y el calor de la situación, cimentarían su poder político/económico, como ocurre al interior de las estructuras partidistas.

   Las nociones patriotas o nacionalistas, además, suponen un atraso en cuanto a la percepción de los seres humanos al construir una división innecesaria entre sujetos de una misma especia animal, que divididos bajo valoraciones imaginarias, se enorgullecen o configuran odios absurdos sobre un elemento totalmente etéreo. Además, de que dichas nociones son el producto de un complejo proceso de asimilación de elementos eurocéntricos configurados durante el positivismo e ideados desde las revoluciones burguesas e industriales que abrieron camino a los Estados-nación de la Europa moderna.

   ¿Cuál era la lógica de crear nuevos Estados-nacionales que mantenían una extensión territorial similar a las colonias/dominios que les precedieron, o por qué fueron creados si a final terminaron por mantener su esencia territorial colonial?, ¿No resultaron los procesos de independización de países marginales (ex colonias) como México en meros procesos de legitimización de oligarquías previas, que al romper con los imperios a los que pertenecían sólo cambiaron sus relaciones comerciales con otras potencias para mantener una estructura social sin cambio alguno?, ¿A raíz de una convulsión tan profunda en la búsqueda de una representatividad como los procesos independentistas, por qué no se dio un proceso de desintegración masivo donde cada población/sociedad definiera sus propio sistema político, económico, esquema social; más allá del imperante dentro de los países de Europa Occidental?

   Preguntas complejas, y e insuficientes si se considera la magnitud del problema que representan las patrias, naciones y países desde la idealización que se ha construido desde el siglo XIX y que se ha impuesto sobre la mayor parte de los seres humanos alrededor del mundo para imponer un "orden" sobre las poblaciones y que estas se "integren" a los progresos de la modernidad. No es coincidencia, que la mayoría de los actuales Estados-nación se configuraron desde los siglos XVIII (las más antiguas) y XIX (la segunda "oleada" y que dentro de los matices que definieron a estos Estados se acompañó por los principios del liberalismo económico, que desde la revoluciones burguesas de las 13 colonias y francesa; dio sustento a los nacientes capitalistas quienes durante las revoluciones industriales trazarían el devenir político de los nacientes Estados.

   El auge imperialista que acompañó liberalismo económico -ojo, se sabe que el liberalismo no plantea en fuentes como Adam Smith o David Ricardo principios de políticas imperialistas, colonialistas o expansión militar, sin embargo, la praxis de dicha filosofía culminó en una realidad marcada por parte de los Estados que acaudillaron al liberalismo económico-, aprovecho la decadencia de antiguas potencias mercantilistas como España y Portugal, para, en primera instancia, obtener de ellas las materias primas necesarias en sus primeros procesos industriales, a ello siguió un auge colonizador que se refleja en la constitución de imperios como el británico o el francés, que después del XIX, lejos de promover la colonización en términos de transportar remanentes poblaciones a los nuevos territorios, dedicaron sus esfuerzos en "integrar" a dichas poblaciones, ya sometidas, a la estructura de producción, convirtiéndose así en la principal fuerza de trabajo en la extracción y explotación de materias primas.

   En el caso de los "nuevos países", como México -resultado del decadente imperio español y el interés de otras potencias por explotarlo sin la mediación de un gobierno extranjero-, la intencionadamente era doble, si bien no se ejercía un dominio colonial directo, si había un sistema equivalente; que fortalecía económica y políticamente a una oligarquía relativa a la extracción de recursos y materias primas, para que esta ejerciera el poder sobre el resto del territorio, previamente español; cuando una oligarquía equivalente de otra zona geográfica a la de la capital, en caso de no lograr una negociación, simplemente aparecía un nuevo país. Las clases dominantes en conflicto eterno, suponían a su vez una inversión que garantizaba a los inversores el control de la facción que tomará el poder, dichos inversores, simplemente apoyaban a ambos bandos en espera de adjudicarse cuantiosas ganancias de ganar uno y mantener una garantía al apoyar al grupo opuesto en caso de que los victoriosos incumplieran el acuerdo.

   En esta etapa durante la primera mitad del siglo XIX, al menos en México; si bien la idea general gira en torno a la romantización de la nación; en la praxis fue un sistema económico el que definió la configuración del Estado y las relaciones políticas, que lejos de plantearse desde la noción de representatividad (que si existía); y se alimentó de la presencia de caudillos y caciques antagónicos, que enfrentados los unos a los otros nutrían a las facciones políticas que disputaron a lo largo del siglo XX el control político. Los caudillos, empoderados, enriquecidos y sobre todo con el aval del exterior, construyeron grandes oligopólicos que les sirvieron para sumir a la población bajo su mandato directo y en muchos sentidos dar controlar la extensión de alguna entidad federativa.

   Al final, no importó mucho si eran liberales o conservadores; porque todos eran parte de una estructura política subordinada a voluntades extranjeras, capitalistas y necesitadas de materias primas. Por ello, a pesar de los intentos por fomentar la industrialización interna estaban condenados al fracaso, más por ser modelos que buscaban reproducir realidades existentes en otros espacios, por más que lo deseara Lucas Alamán (un promotor de la industrialización) Veracruz, nunca iba a ser como Liverpool, menos si se deseaba competir en un campo donde la industria desde el continente americano terminaba en manos de los mismos caudillos y caciques serviles a las potencias colonialistas; y donde la competencia europea/norteamericana se limitaba a apoyar a la facción contraria para mantener el sistema explotación de materias primas.

   El sistema explotación de las nuevas repúblicas, se ve modificado una vez que surge el positivismo en Europa, e impactando éste dentro de la epistemología de Europa Occidental y la configuración de las ciencias; se produce dentro de otra fuerza colonial, la intelectual, una revolución que clama por trasladar esta "primicia" a entornos como el americano. El afán clasificador y generalizar positivista, visible dentro de las banderas y lemas de gobiernos y países americanos -México: Orden y Progreso; Brasil; Ordem e Progresso; Chile: Por la razón o la fuerza), parte de la noción evolucionista de que la culminación de la historia humana era la civilización de Europa occidental y sus zonas de influencia y por tanto los demás pueblos debían alcanzar tal grado de avance sin importar como.

   El afán modernizador, supuso el apoyo final hacía los grupos de poder en México y otras partes de América que más cercanos se encontraran del positivismo, para, con ello dar fin, al menos temporalmente; a las guerras civiles que habían azotado al país/es y legitimar a un sólo gobierno, que de la mano de reformas político-económicas-científicas darían certidumbre a los cada vez más complejos sistemas de inversión y explotación de recursos. Los perdedores, se enfrentaron a la marginación política y en el caso de poblaciones rebeldes e indígenas se enfrentaron al exterminio; este proceso ocurrido durante la segunda mitad del siglo XIX, abrió espacio para la configuración de los Estados americanos modernos, "claras" nociones sobre nacionalismo -primeros intentos homogeneizadores en términos de población- y, la estructuración y configuración de una historia y un sistema educativo patrio/nacional.

   Durante todo el proceso, la noción de representatividad política mantuvo una relativa marginalidad, se abogó por ella en las constituciones, emulando el "we the people" de constituiciones anglosajoanas, sin embargo, de facto fue dejada de lado en pos de servir a los caciques y caudillos que avalaban al grupo político en el poder, quienes si eran representados y se servían de las leyes para legitimar su riqueza. Figuras como Luis Terrazas, en el estado mexicano de Chihuahua, ejemplifican a estos caudillos, que de tener un origen militar, consolidaron grandes fortunas y construyeron las primeras grandes "empresas" nacionales, mediante el contro político de su zona de influencia.

   La historia de Terrazas, no es aislada en el continente, y sus equivalente se encuentran a lo largo del continente en los estancieros argentinos, hacendados mexicanos o coroneles brasileños; pero resulta ilustrador, como el "dueño" de Chihuahua, se valió de alianzas político/económicas con figuras como Benito Juárez o Reuben Creel (consul estadounidense) para afianzar su dominio y ser participe de la "defensa patria" que hacía Juárez frente al grupo conservador liderado por el emperador Maximiliano; todo mientras mantenía comunicación con el imperio. El triunfo de la república, le garantiza a Terrazas y el grupo al que pertenecía, el triunfo absoluto sobre los conservadores monarquistas, y con el aval de las leyes, reivindica su poder político como gobernador y garantiza una carrera política para él y su familia en lo sucesivo, y con ello la posibilidad de hacer que "la mano invisible" señale a su favor por encima de cualquier otro ciudadano.

   Como Terrazas, en cada entidad federativa hubo caudillos y caciques, algunos como Santiago Vidaurri de Nuevo León mueren al ser derrotada su facción política (los conservadores) y otros como Evaristo Madero mantienen su poder. Estas figuras que distan mucho de ser patriotas, son parte del complejo entramado de alianzas políticas que en lo sucesivo a la victoria de Juárez -o como hacían antes o harán con los gobiernos que le sucedieron a éste-, definirán las políticas del Estado mexicano, así como serán su principal soporte. Estos caciques y caudillos, que ya eran desde el virreinato de la Nueva España el eje político y productivo, mantienen su rol dentro de México de las reformas, y a pesar de sus incursiones dentro de la industria o las ciencias, estas se mantendrán estériles en virtud de que se cimentaron en la adopción de tecnologías y conocimientos extranjeros, nunca generados por ellos mismos o en su mismo espacio.

   La dependencia al exterior, como batuta mágica que encausa la vida política y económica de Estados como México, fue para entonces, el principal objetivo diplomático de los grupos de poder que se hacían con el control del Estado y desde Juárez (con Lincoln), hasta Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz y Manuel González; las relaciones con la potencia continental americana serán su principal objetivo; al buscar un reconocimiento que les garantice el respaldo frente a los grupos opositores que pudieran surgir. la década de 1870 queda marcada por el triunfo del general rebelado Porfirio Díaz, quien a través de un gobierno pelele como el de su sucesor Manuel González, logra el tan deseado reconocimiento estadounidense y el apoyo de la comunidad internacional -las potencias extranjeras-; para dar comienzo así a la pax porfiriana, periodo de treinta años donde el Estado mexicano, siguió los lineamientos positivistas y desarrolló una política que respaldó la explotación de los recursos naturales en manos de extranjeros, así como dar garantía del respeto a sus inversiones y el apoyo con infraestructura que permitiera su presencia.

   La pax porfiriana, no fue sino la alineación de los caciques y caudillos al grupo que controlaba al Estado, y la postura estatal de garantizar el poder de estos, así como permitirles mantener su presencia dentro de la estructura estatal y participar en la economía con facilidades e inversión, asociación y explotación que los convirtió en socios y aliados de las empresas extranjeras, así como en fundadores de las propias. El propio Luis Terrazas, ex aliado de Juárez y enemigo de Díaz, quien al no ser derrotado, es incorporado dentro de la estructura porfiriana como gobernador, latifundista y empresario; posiciones que lo consolidarían como el "dueño de Chihuahua".

   Durante la pax porfiriana, el positivismo sería el eje central del gabinete presidencial, donde los familiares y relativos a los antiguos caciques y caudillos, que después de tener a oportunidad estudiar en instituciones extranjeras; se convertirían en una élite intelectual, que a toda costa reproduciría en México un modelo de conocimiento en beneficio del aprovechamiento capitalista y que sirviera a los fines del Estado. Es durante este periodo se ordena la obra compilatoria de "La Historia de México a Través de los siglos", que presenta de forma lineal la primer historia nacional hasta entonces y da una legitimidad al Estado mexicano, al ser este un continuador de la labor civilizadora comenzada en Roma, Grecia y sus equivalentes mexicanos el Imperio Azteca y la civilización maya.

   El servicio del porfiriato, dejó de tener sentido cuando la estructura política que lo mantenía se quebró ante la sucesión presidencial y la posterior división de las clases oligarcas mexicanas, que a través de una revolución que apenas duró de noviembre de 1910 hasta mayo de 1911; abrió camino para un nuevo gobierno y el resurgimiento del antiguo sistema de caudillos y caciques. quienes, ahora en la función de "Señores de la guerra" ejercieron el poder desde sus respectivas regiones y en conjunto al siempre presente ejercito, otros caudillos/caciques menores y líderes políticos dan comienzo a una guerra civil que terminará hasta la década de 1920. Mucho se puede decir sobre las facciones participantes, en términos idealistas, los movimientos armados que sucedieron a la revolución, adoptaron discursos variados que iban desde el anarquismo, indigenismo y socialismo hasta las posturas más reaccionarias, pero cualquiera fuera el caso, guerra civil derivada de la "revolución", no fue otra cosa sino el regreso al caos decimonínico donde los Estados "civilizados" en Europa y América se limitaron a regular su apoyo a la facción que más sirviera a sus intereses.

   Detrás de cada caudillo-cacique "revolucionario, estuvieron presentes emisarios de las potencias extranjeras, quienes bajo la eterna promesa del reconocimiento, sirvieron como válvulas de apoyo financiero y técnico militar para los grupos en pugna. Las ideas de un Pancho Villa patriota, o un Emiliano Zapata nacionalista, son tan vanas como ambiguas y pese a los matices que suponen las biográfias de cada uno, al final resultan tan corrupto o ineptos como lo fueron los militares de mediados del siglo XX, Porfirio Díaz o sus antagonistas contemporáneos desde Huerta hasta Elías Calles.

   Al final, el periodo de guerra, terminó de la única manera en que pudo, bajo la venia de la potencia continental, los Estados Unidos, y bajo los tratados de Bucareli, se consolida el respaldo final al gobierno de Álvaro Obregón y la facción política que lo apoyaba, el llamado "grupo Sonora"; sujetando bajo un nuevo estatus quo a todos los caudillos, emulando a Porfirio Díaz y estableciendo en la figura del naciente partido, el equivalente al ejercicio que otrora realizara el dictador. Ello da comienzo a la democracia mexicana moderna, que desde sus comienzos fue el producto del reconocimiento de una potencia hacia el grupo oligarca que se hizo con el poder, en término que brindaran el mayor beneficio a la potencia imperialista y mantuviera una estructura política incluyente de las oligarquías locales en términos de mantener sus privilegios y poder en "armonía" con el Estado.

   Para mediados del siglo XX, el sistema partidista consolida su pragmatismo político en la corporativización del Estado, que de forma tripartita junto a los sindicatos y el sector "empresarial" promueven la alineación de los tres en relación al respaldo de políticas públicas y la noción de un "proteccionismo" económico selectivo que no afectara las relaciones del Estado mexicano con respecto sus compromisos extranjeros y que dotara a los "empresarios" mexicanos de beneficios fiscales y facilidades sobre otros sectores. Surge así la diplomacia mexicana, que si bien se mantenía desde finales del siglo XIX con una relativa eficiencia, es ahora cuando México se convierte en un ente cuya participación internacional se plasma en su ambigua participación en tratados internacionales y la promoción de los mismos -era muy irónico que un Estado que masacraba a su población se jactara de ser casi fundador de la ONU-; así como la implementaciónd e la doctrina Estrada, donde a sabiendas de los conflictos internos, México prometía una neutralidad en cualquier situación exterior.

   La educación pública también es un elemento que se redefine durante los gobiernos post revolucionarios, al ser una herramienta de homogeneización de una población heterogenia, mantiene una postura que reivindica las herramientas del porfirismo como la "Historia nacional"; pero con la excepción de situar al viejo régimen y nuevo régimen en término dualistas, donde el primero representa la maldad y el segundo la justicia. La integración en términos histórico de los caudillos revolucionarios derrotados, también resulta importante, dado que es gracias a ello que se consolida el apoyo de sus viejos partidarios  para con el Estado mexicano.

   Sin embargo, la educación, las ciencias, la industria y la intelectualidad, mantienen su estéril característica y salvo ocasionales generaciones de educación en el extranjero o instituciones nacionales, sigue habiendo la dependencia al exterior; y los académico e industriales mexicanos se limitan a simplemente adoptar y reproducir conocimientos exteriores, situación que ni el patriotismo revolucionario de la expropiación petrolera, logra cambiar -de nada sirvió comprar el petroleo sin desarrollar una industria de la transformación propia, el resultado lo vivimos hoy día que se chingaron a la "gallina de los huevos de oro"-. El sistema educativo mexicano, que a pesar de la fundación de universidades públicas, de gran relevancia, ven apocado el logro al dejarlas en manos de las mismas estructuras de poder empoderadas gracias al tráfico de influencias, el partidismo y el corporativismo; nunca las instituciones mexicana se convierten en centros de investigación y generación de conocimiento, y los casos en que lo fueron, pues el mérito recae en los investigadores y su labor, no en la institución.

   El cierre de siglo, periodo de cambios dentro de las estructuras oligarcas, significa el asenso de una tecnocracia formada bajo los paradigmas económicos de neoliberalismo; quienes en su intento por transplantar el sistema reformado del mismo liberalismo que un siglo antes sus antecesores -sino es que directamente sus ancestros- habían adoptado e implementado con los resultados que describe la historia de México del siglo XX y del resto de los países de la región -fallidos, bastante fallidos-.

   La nueva modernidad, surgida del fracaso de los gobiernos precedentes -una facción de las mismas oligarquías que había mantenido la formula de depender del exterior, pero con el detalle de tener una política económica no actualizada -eran el programa de windows 95', en una tablet del 2017-; abre un nuevo periodo para México, que se incorpora a un sistema globalizado en la función de proveedor de mano de obra barata y de recursos naturales -para variar, que inovadores fueron...-. La participación mexicana en esta nueva organización global, dio la idea de confort a vastos sectores de la población, que pauperizados por un siglo XX bastante jodido, encontraron en la "estabilidad" económica que les brindaba un trabajo mal pagado un balance que equilibraba su existencia frente a una realidad de mierda caracterizada por la pobreza, la nula planificación urbana (rural,de todo); la corrupción y la violencia. Mientras que un nuevo actor, los medios de comunicación intentaban satisfacer su inconformidad alimentando el lívido y aprovechando el machismo imperante para cosificar los cuerpos humanos y mediante la oferta de tetas y culos, crear un letargo voluntario que satisfaga el vacío de la vida.

   Hoy, 2017, el esquema que ha sustentado al Estado mexicano desde el siglo XIX, se encuentra con la culminación de casi doscientos años de ineptitud al servicio de una oligarquía, y esas clases dominantes, se encuentran frente a un gobierno de la principal potencia, agresivo y aún más exigente en sus negociaciones. Y por lo visto, esas oligarquías, acostumbradas a un equilibrio que les permitiera sortear las crisis mediante su servidumbre a otras potencias van a ceder todo los cedible y aceptar todo lo inaceptables, porque no saben  ver más allá de su confort personal, porque al no ser elegidos desde y por una voluntad popular, sólo piensa en la cúpula como un absoluto que se "legitima" con la aceptación de una masa empobrecida, dependiente y sometible.
No hay texto alternativo automático disponible.
Autor:Fisgón, 
fuente:https://www.facebook.com/lajornadaonline/photos/a.409773443705.185957.8039493705/10155227114278706/?type=3&theater

   Sobre la afirmación de separatismo si, patria-nación no; el presente escrito busca destacar que a lo largo de la historia de México, el establecimiento de un Estado-nación y las instituciones representativas, en ningún momento se contemplo una representación real, esta quedó como una mera abstracción discursiva o de iuris, sin que pudiera llegar a la praxis. las poblaciones sujetas bajo la jurisdicción del Estado mexicano, nunca tuvieron la oportunidad de contar con un sistema propio que velara por sus intereses, sino que estuvieron siempre dominadas por clases económico-políticas que en ejercicio de facto del poder, siguieron y adoptaron los sistemas económicos que más les beneficiaran, manteniendo así el perpetuo sistema colonial de ser proveedores de las potencias en turno. La educación, las ciencias o la economía, siempre estuvieron sujetas al exterior y los cambios ocurridos dentro de instituciones relativas a los países dominantes, nunca al interior, mientras que las instituciones propias se limitaban a ser ilustres copiadoras, asimiladoras y reproductoras de modas y tendencias del exterior.

   No se plantea aquí un miedo hacía el exterior ni mucho menos -hago la aclaración para no caer ante la acusación de xenófobo-, pero se debe resaltar que al sólo asimilar los procesos de exterior, México o el resto de los países del continente, nunca lograron romper con el esquema colonial, ergo, nunca establecieron una relación de iguales con respecto a otras potencias, para las cuales relacionarse con los países pobres, era imponer sus condiciones con un subalterno pelele e inepto. Sobre esas nociones se construye el nacionalismo y la patria, bajo preceptos etéreos, nunca físicos, bajo nociones moralistas, nunca bajo una realidad perceptible; dado que para los Estados-nación, como el mexicano; las leyes y los discursos nunca tuvieron relación con la praxis.

   El separatismo surge como una necesidad ante una histórica carencia de representatividad política, no bajo nociones patriotas ni nacionalistas; sino bajo la necesidad y el derecho de cada pueblo de autodeterminar su presente y futuro, cosa que no ocurre en el México de los caciques y caudillos, quienes a pesar de cambiar de forma, mantienen viva la esencia de la Nueva España colonial y condenan a los más de ciento veinte millones de humanos que residen en el territorio mexicano, a seguir siendo la escoria del mundo, porque aún mientras vivan en medio de la riqueza, están sujetos a ser valorados desde un exterior que no tiene interés en valorar a alguien más por encima de él.
 
Bibliografía:

  • Bethell, L. (1991). Historia de América Latina. Barcelona: Editorial Crítica (tomos 3-6).
  • Bourdieu, P. (1991) [1980]. Identity and Representation. Elements for a critical reflection on the idea of region. Language and symbolic power. Edited and Introduced by J. Thompson. Harvard University press.
  • Brading, D. (1993). Caudillos y campesinos en la revolución mexicana, México: Fondo de Cultura Económica.
  • Bulnes, F, (1904). El verdadero Benito Juárez y la verdad sobre la intervención del imperio. México: Librería de la vida de C. Boouret
  • Bulnes F. (1920): El verdadero Porfirio Díaz y la revolución. México Eusebio Gómez de la Puente.
  • Creelman, J. (1911). Diaz: Master of Mexico. Nueva York: D. Appleton and Company.
  • Firth, R. (1976) [1951]: Elementos de antropología social. Buenos: AiresAmorrortu.
  • Gardner, P. (2003). Porfirio Díaz: Del héroe a la dictadura: Una biografía política. México: Editorial Planeta
  • Hobsbaum, E. (1991). Naciones y nacionalismos desde 1870. Barcelona: Editorial Crítica.
  • Isla, A. (2009). Los dilemas de la identidad. Los usos político de la identidad. Criollos, indigenas y estado. Buenos Aire: Libros de Araucaria. pp. 127-145.
  • Sims, H. (1969). Espejo de Caciques: Los Terrazas de Chihuahua. Colegio de México. 18 (3),  pp.379:399.
  • Polanyi, K. (1976) [1958]: “El sistema económico como proceso institucionalizado”, en: M. Godelier (comp.): Antropología y economía. Barcelona: Anagrama (fragmento: pp. 155 a 168).
  • Wolf, E. (1993) [1982]: Europa y la gente sin historia. Buenos Aires: FCE. “Introducción” (pp. 13 a 39); III, “Modos de producción” (pp. 97 a 130).

jueves, 16 de febrero de 2017

Marchas contra Trump, prostitución adolescente, la televisión crea sus monstruos, la estoica defensa del TLCAN y cosas peores 

El pasado domingo 12 de febrero de 2017, la Ciudad de México, fue el escenario de un grotesco espectáculo de "legitimación" del Estado, o al menos en relación al poder ejecutivo de la federación; la marcha, o mejor dicho, las marchas realizadas concentraron casi veinte mil asistentes, que en medio de un caos discursivo, lanzaban una serie de proclamas varias que iban desde: ladridos patrioteros que refrendaban un "apoyo nacional" al ejecutivo  federal y sus secretarios frente a la "amenaza gringa/yankee"; el reclamo frente a los gasolinazos; denuncias sobre la corrupción dentro de los tres niveles de gobierno y los tres poderes; propuestas de impeachment para el congreso estadounidense en relación a Trump; y bueno, un cualquier proclama que surgiera en medio de esa marcha "quimérica".

Es increíble el punto de degradación que existe dentro de las poblaciones que residen en México al expresar sus reclamos frente al Estado, una desorganización, que se entiende desde la perpetua frustración ciudadana frente a los millones de problemas que nos aquejan a todos, en lo individual y en lo comunitario (no olvidemos ese universo de visiones y sociedades atados a la voluntad de un Estado/nación); y que al no tener una salida, no se diga una respuesta o una solución; buscan cualquier oportunidad para aparecer, Los participantes de las marchas del domingo no fueron la excepción, y si bien, no lograron una participación masiva, como desebana, si tuvieron una multitud heterogenea en cuanto a sus reclamos.

La falta de un mensaje claro y conciso que se elevara por encima de cualquier otra proclama fue totalmente ausente, para empezar la simple idea de realizar un evento único en México, sin un eco internacional o al menos dentro de los Estados Unidos o Canadá; socava cualquier intención de unir frente a la amenaza global que representa Trump. Como ocurrió con la Women's march en enero pasado, cuando a nivel internacional y Estados Unidos, millones de personas se manifestaron contra las posturas machistas y sexistas que ha mantenido Donald Trump. Mientras que en México, una marcha sin un trasfondo de unidad, bueno, dos marchas; se abalanzaron a las calles a mostrar, pues, nada.

Se puede especular sobre la presencia partidista en ambas machas, y las demás realizadas en otras partes del país y ello sólo demostraría la ineptitud rampante dentro de las instituciones partidistas nacionales, que ni siquiera en sus eventos logran conjugar una unidad en la que no se atente contra la figura presidencial, que bajo los siempre constantes "Fuera Peña" tuvieron un coro más sonoro que aquellos del iluso impeachment  sobre Trump desde México -como si los fueran escuchar, digo, Nixon, por ejemplo; no dejó la presidencia por el fracaso de la guerra de Vietnam, salió por algo interno como el Watergate, así que sobre la presión desde acá, dudo mucho que sirva de algo-. Pero para la lógica partidista mexicana, lo que importa es capitalizar el momento -cosa que no salió que hubieran esperado- y usar el miedo al panorama internacional para disimular su propio fracaso, porque a fin de cuentas si tenemos algo que temer y si vamos a padecer una crisis, no es más que el resultado de casi cien años de políticas fallidas y de un Estado corrupto e inepto.

La acusaciones sobre la presencia partidista dentro de las marchas, no es de extrañar a pesar de resultar alarmantes; si consideramos que los partidos político, cuya última intención de es la representación política real de los ciudadanos; están buscando aprovechar la coyuntura que genera Trump dentro del colapso económico mexicano neoliberal -que ellos promovieron y sustentaron- y tratar de sacar provecho de las proclamas patrioteras y los incautos que a ellas se adhieran. Es penoso presenciar como surgen expresiones populares sintéticas, concebidas desde los intereses del Estado y manipuladas para el beneficio de los menos, mientras una realidad deplorable, sigue ahí, escupiendonos en la cara con una creciente violencia -justo cuando la marina asesina a un ciudadano con un helicóptero apache, no se trata de defender o no a alguien implicado en el narcotráfico, sino denunciar que el ejército asesina a ciudadanos habiendo un Estado de derecho y garantías individuales-; una pobreza que asfixia a sesenta millones de seres humanos y obligó a otros treinta a exiliarse; la destrucción del medio ambiente, y bueno, todos los cánceres que nos aquejan bajo la jurisdicción del Estado mexicano.

Ese México que se desmorona, reapareció -a decir verdad nunca dejó de estar ahí- en los reflectores mediáticos de forma inmediata a las marchas separadas que promovían la "unidad"; la noticia de prostitución dentro de una escuela de nivel secundaria en Zacatecas, expuso, no sólo el amarillismo y morbo que impera en los medios de comunicación, sino que es un reflejo fiel de una realidad mexicana degenerada por la violencia, el machismo, el consumismo; que apenas se necesita de alzar ligeramente cabeza para poder observar un evento trágico y horrible (ejecuciones, violaciones a los derechos humanos o cualquier situación derivada de la descomposición social del país), que ante se frecuencia y los formatos en que se difunde la noticia parece algo "normal" para  sociedades cansada, pero en su mayoría indiferentes.

El caso de la prostitución dentro de una secundaria, en muchos sentidos, termina por reflejar una realidad más compleja, donde confluyen el consumismo, el machismo, la exposición a imágenes hipersexualizadas (cuasi pornográficas) en los medios de comunicación y publicitarios; un sistema de producción que supone la absorción total de quienes participan en el como mano de obra (en cualquiera de sus estamentos) especialmente madres y padres de familia; nos habla de un modelo de sociedad donde la noción de confort que genera un consumo de bienes supone la búsqueda de los recursos para su obtención a cualquier precio, nos recuerda que vivimos bajo sociedades marcadas por el machismo que se alimenta de los roles difundidos por los medios de comunicación, que así como la cosificiación de los cuerpos han generado una idea degenerada sobre la sexualidad humana -no escribo esto desde una perspectiva conservadora, el sexo es maravilloso y libre, sin embargo reafirmo que es usado por los medios de comunicación para captura la atención de los espectadores y ello genera resultados en la cosificación de los cuerpos y un lívido potenciado-; una noción donde la obtención del placer sexual se impone como un fin absoluto para definir las relaciones humanas.

Más allá del caso puntual ocurrido en Zacatecas, es momento de cuestionar las formas en que se expone la sexualidad humana dentro de los medios de comunicación, el problema no es el desnudo, el problema es que se usa el morbo del "parcialmente desnudo" para promover un consumo de bienes y servicios, así como dentro de la programación habitual, tenemos dos televisoras muy "religiosas" que promueven "valores" cristianos en sus programaciones, mientras una hora antes o después exponen de forma morbosa desnudos parciales en sus elencos de telenovelas, programas de espectáculo y musicales; ese increíble cinismo de juzgar con valores inquisitoriales mientras se acompañan de modelos de ropa ligera.

Cómo nos afecta, bueno, para muestra un botón, estudiantes se prostituyen; seguimos en un país marcado por la cantidad de violaciones sexuales diarias; que llega al punto de separar por género dentro de espacios públicos. A que punto han llegado las sociedades que habitan México, que sólo en el estado de México, hasta el 2016 había once municipios (incluida la capital estatal) que decretaban alerta de género en virtud de los feminicidios y desapariciones (Veáse fuente IX); no es coincidencia que es también en estas zonas donde peor calidad de vida se tiene, donde el modelo maquilador existe con mayor fuerza y bueno, como en el resto del territorio mexicano, donde la cosificiación del cuerpo humano se observa en cada televisor, cartel espectacular y forma de propaganda, en cualquiera de sus formatos.

Hoy, a pesar del aparente colapso de las televisoras, la población sigue atada a los casi 40 años de control bajo un cartel de telecomunicaciones, que promovió la cosificiación humana, que degeneró la percepción de la sexualidad, que alimentó una estética eurocéntrica que excluyó y relegó a decenas de millones de seres humanos bajo una noción enferma sobre sí mismos. Hoy en medio del caos, podemos observar los resultados de generaciones enteras que al huir de sus realidades miserables, encontraron una salida a su realidad, a través de una ventana estupidizante, que terminó por convertirlos en sirvientes de voluntades empresariales que vendían en diversos formatos una noción de confort, arrebatada por las gestiones y administraciones gubernamentales de un Estado corrupto, dirgido por políticos codiciosos incorporados en una estructura tripartita junto a líderes síndicales y empresarios.

Y mientras el país se iba a la mierda en la década de los ochenta, las televisiones más enseñaban, más vendían una noción morbosa sobre el cuerpo humano, más ponían a personajes de la "vida cotidiana" en tramas cuasi pornográficos dentro de una corriente cinematográfica, para dar paso a un letargo confortable, decorado con escenografía de cabaret y la presencia de seres pornográficos, que a la par de las buenas costumbres promovidas por la televisión y sus programas de contenido moralista; sirvieron para degenerar el ya presente machismo, y potenciarlo a una visión enferma sobre el sexo y los "roles" de género, que cosifican, promueven el acoso, tergiversan la atracción sexual, sujetan la sexualidad al consumismo y que hoy día se enmarcan con un viento divino y la presencia de la Guadalupana para mantener los "valores mexicanos".

Pueblos huerfanos de padres ausentes, que por un sistema que les arrebató su vida para dejarla en las nuevas oportunidades laborales que trajo consigo la modernidad del neoliberalismo; abrieron brecha para que el vacío humano fuera llenado con publicidad y que el ya existente morbo sexual se acompañara del deseo material de más y novedosos insumos; cuyas promesas de felicidad dieron cierre al tumultuoso siglo XX para forjar el aún peor siglo XXI mexicano.

El TLCAN, ese monumento al dualismo que significa el neoliberalismo, una coyuntura que consolida un funcionalismo globalizado que divide a las naciones de acuerdo a su "riqueza"; una modernidad marcada por la imposición de un sistema que privilegia a unos cuentos mientras pauperiza a aquellos no aptos, a aquellos marginales que por "ignorancia" se convirtieron de facto en la masa pobre, que no pogresa porque "no quiere". A pesar de que en México las oportunidades quedaron secuestradas por unos cuantos, quienes descienden de rancios -tómese como adjetivo despectivo- abolengos cuya fortuna deriva de las casas coloniales, los modernos del porfirismo o aquellos advenedizos revolucionarios que supieron cambiar de bando de forma tal y en una secuencia que les permitió terminar entre los fundadores del PNR/PRI o bien, hacerse de un caciquismo de facto al fusionarse con antiguos caciques/latifundistas.

Ese mismo TLCAN, que permitió a una "nueva" tecnocracia política enriquecerse con: la venta de las paraestatales -que ellos mismos compraron, "modernizaron" y vendieron trasnacionales-, la cesión de los recursos naturales de forma libre y sin ridículas trabas medioambientales o que respetaran la naturaleza o las comunidades locales -su salud es lo de menos, total que el cáncer ya está ahí o sino se adelanta la diabetes-; la prostitución de la mano de obra... digo el embaratamiento de costos de producción con reformas laborales "progresistas". Ese TLCAN que nos vendió a las trasnacionales, corporaciones "nacionales" y arrebató nuestra libertad para dobletear turnos en trabajos absorbentes que nos roban la vida y explotan, sólo para mantener la ilusión de que podemos consumir (a crédito) pendejadas que no necesitamos, que no nos ayudan en nada y que encima se van a convertir en basura en menos de cinco años -la cifra más optimista que pensé y eso sólo aplicable para electrónica-.

Un TLCAN, que hoy se desmorona ante la voluntad de quienes hace veinte año lo promovían en los Estados Unidos y hoy deciden cambiar de rumbo, mientas se expone la decadente y muy sobrevalorada tecnocracia mexicana, que de igual forma a como hace veinte años anunció con pompa y platillo el tratado, hoy lo trata de mantener a flote a cualquier costo -diría que a costo de la dignidad "nacional", pero a decir verdad nunca existió, o en el mejor de los casos fue un glorioso aborto de los primero años de "independencia"- porque sus fortunas aún depende de él. Y, que usando la noción de "unidad nacional" y el fervor patriotero -chinese mexican flags included-; promueven una estoica defensa nacional contra el feroz enemigo; o bien, sólo hinchan los ánimos patrios en vísperas de que acepten todas las condiciones impuestas por el naranja líder estadounidense.

La imagen puede contener: texto
Imagen ilustrativa/satírica sobre el colapso del TLCAN y el intento de la tecnocracia neoliberal mexicana por salvarlo, representada en la figura del canciller mexicano Luis Videgaray Caso, mientras niega su colaboración en la redacción del discurso dado por Donald Trump en enero pasado (véase fuente X). Fuente:
https://www.facebook.com/pictoline/photos/a.1611821172410355.1073741828.1598399590419180/1853186354940501/?type=3&theater

En pocas palabras el Estado Méxicano es esclavo de la voluntad estadounidense, sirviente adulador -lamehuevos- de los designios de su amo, quien al dotar a los elegidos del sistema con todos los beneficios que el capitalismo puede brindar, mantiene así un orden colonial dónde las clases dominante mexicanas aceptan cualquier mandato imperial y con ello imponen su voluntad sobre poblaciones sin representación alguna. Poblaciones, que al perder su esencia propia, su identidad, se convierte en una masa obrera, pauperizada, educada con estímulos patrioteros que legitiman a un Estado-nación; mientras nociones más profundas de identidad, perecen en un mar de abandono.

Hoy día se puede observar un México destruido, producto de un estado ficticio que siempre dependió de poderes exteriores para legitimar su fuerza y aislar a los pueblos y sociedades bajo su jurisdicción, Un Estado nacional que nos arrebato la dignidad de ser, y ato nuestras vidas a las voluntades de dirigentes y caciques que legitimados por el centralismo de facto que imperó, acumularon la riqueza mientras oprimían y enajenaban a quien se opusiera. Hoy ese estado se enfrenta a un caos inminente, su amo, le da la espalda o al menos eso parece y nos da la oportunidad de confrontar a esas instituciones, a las cúpulas que las dirigen y reivindicar la libertad de los pueblos de ser y de determinar su destino sin la opresión de un Estado corrupto.

Fuentes (revisadas entre el 13-16 de febrero de 2017):
I. Sitio en línea de diario "El Universal": http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2017/02/12/alistan-marchas-contra-trump-en-el-auditorio-nacional-y-el
II. Sitio en línea de "Huffington post": http://www.huffingtonpost.com.mx/2017/02/13/la-marcha-contra-trump-reflejo-la-division-de-los-mexicanos/
III. Sitio en línea de Animal político http://www.animalpolitico.com/2017/02/trump-vibra-mexico-marcha/
IV. Sitio en línea de "Women's march": https://www.womensmarch.com/
V. Sitio en línea de Time's magazine "The Fateful Vote to Impeach" 5/8/1974: http://time.com/3079519/the-fateful-vote-to-impeach/
VI. Sitio en línea del diario Excelsior: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/02/09/1145236
VII. Sitio en línea de la cadena noticiosa Radioformula: http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=661793&idFC=2017
VIII. Sitio en línea de Animal político: http://www.animalpolitico.com/2016/04/la-alerta-de-genero-una-herramienta-ineficaz-para-detener-los-asesinatos-de-mujeres/
IX. Sitio en línea de revista Proceso: http://www.proceso.com.mx/460162/alerta-genero-en-edomex-esta-rebasada-feminicidios-aumentan-dia-a-dia-advierten
X, Sitio en línea de "El Economista": http://eleconomista.com.mx/sociedad/2017/02/09/videgaray-ayudo-trump-discurso-sobre-muro-cbs

miércoles, 8 de febrero de 2017

Ese fetichismo mexicano llamado Donald Trump

Es momento de dejar de "fetichizar" a Trump, la mayoría de los problemas a los que nos enfrentamos existían desde antes de que él tomara el poder. Es momento de ser críticos al interior del país, de revisar si el TLCAN nos ha beneficiado más allá de salarios mal pagados, el saqueo de los recursos naturales a manos de multinacionales, la paupperización de las clases obreras, la dependencia hacía los capitales extranjeros, el sacrificio del campo mexicano; todo a cambio de tener walmarts e importaciones baratas.


Es momento de reclamar frente a los gasolinazos, de reclamar frente al cinismo estatal de "nos acabamos a la gallina de los huevos de oro por malas administraciones", sin que ningún funcionarios relacionado a las malas gestiones llegué a prisión ni mucho menos se realice una investigación en contra de PEMEX, el gobierno federal o el sindicato. Después de los saqueos, de la ineptitud, la corrupción y la terrible (intencional) administración de la principal paraestatal del país, tengamos que pagar los platos rotos y brindar un perdón de facto hacia quienes traicionaron a la patria (al menos esa quimera llamada México)  a la que con sus acciones hundieron.


Es hora de reclamar frente a una realidad donde la mitad de la población sigue en la pobreza y la representatividad política de los ciudadanos desaparece o nunca existió frente a la corrupción de los partidos políticos, las clases dirigentes y el caciquismo histórico que manipula la voluntad del pueblo ara beneficiar a unos cuantos.

Es momento de alzar la voz contra un Estado asesino, que reprime con violencia y que nos sumió en una guerra inútil contra los carteles de las drogas, empoderando al ejercito, manteniendo el rezago a la población más vulnerables y sacrificando cientos de miles de vidas para agradar ante los espectadores internaciones, sin si quiera dar soluciones reales frente a la delincuencia organizada.


Es momento de rugir de ira, ante la ineptitud política, disfrazada de "astucia pragmática"; que alimenta a la corrupción mexicana y se refleja en los compadrazgos entre las clases políticas y empresariales (peor que en EUA y de ejemplo tenemos un secretario de relaciones exteriores becario e inexperto) y que a través de un cínico resurgimiento del corporativismo de Estado, revive un cáncer que tanto daño causó a las generaciones pasadas.



Es momento de dar la espalda al Estado mexicano y exigir un gobierno que en verdad nos represente y mandar a la chingada a una clase política que no tiene ningún interés de defender los intereses nacionales, sino sólo dar esa apariencia mientras negocian mantener sus intereses intactos frente a la amenaza.



No dejemos que Trump, nos convierta en apologistas del gobierno mexicano ni las clases empresariales, porque hacerlo sólo nos convierte en la víctima de violencia doméstica que defiende a su victimario. Porque la realidad es que hoy más que nunca debemos cuestionar la integridad de los Estados Unidos Mexicanos y ver que no vamos a ningún lado, seguimos, como hace quinientos años, siendo una colonia más dispuesta para intereses foráneos, que dentro de sus caprichos, nos usan y desechan a voluntad.


No hay texto alternativo automático disponible.
Imagen tomada con fines satírico ilustrativo de la obra del artista: Christian Bloom


sábado, 4 de febrero de 2017

Patrioterismo mexicano
En medio del caos global, social, político, económico y sobre todo humano que impera en el mundo, México se corona a sí mismo al revivir ese patrioterismo recalcitrante de épocas pasadas, un patrioterismo que en su afán por enarbolar los valores "nacionalistas", termina por hacer apología de un régimen corrupto como es el Estado pluripartidista ejemplificado por el PRI. En menos de una semana las redes sociales se han convertido en un grotesco espectáculo de expresiones patrioteras, que de la nada depositan nuestros problemas en la figura de Trump, que si bien es una mierda de ser humano; ello no quita que el Estado mexicano sea una mierda aún peor, porque de la nada hemos olvidado todas las chingaderas que ha cometido la clase política mexicana en su afán por no representar a nadie salvo a su círculo más íntimo.
En un par de semanas se nos olvido el atentado contra la vida de las administraciones priísitas al FALSIFICAR MEDICAMENTO para tratamientos de cáncer; los saqueos hechos por funcionarios públicos a las arcas del Estado, las ejecuciones de ciudadanos a manos autoridades policiaco/miliatres (Ayotzinapa, Apatzingan, Tlatlaya y ese mundo de muertes que no han visto la luz pública); los casi diez años de violencia sin sentido por una GUERRA que ni siquiera es nuestra; los CIENTOS DE MILES de muertos y desaparecidos producto de la violencia causada por el Estado y los carteles (legales e ilegales); se nos olvido que vivimos en un país con 60 millones de pobres, con un racismo que segrega y lleva al suicidio, que violenta a las poblaciones que luchan por su autonomía, derecho a representarse y decidir sobre su tierra (no olvidemos Cheran y las comunidades indígenas).
Al mierda Trump y Estados Unidos, nuestro peor enemigo sigue siendo el propio Estado mexicano, antes de proponer boicots a empresas transnacionales y sus concesionarios mexicanos, debemos preguntarnos: ¿Cómo mierdas se fue al carajo PEMEX? ¿Por que mierdas no hay ni un solo responsable de su fracaso y el las demás paraestatales? ¿Quienes se beneficiaron del TLCAN? Que a fin de cuentas los verdaderos carteles mexicanos no son de las drogas , sino ese selecto grupo de empresarios políticos y líderes sindicales, que se enriqueció con la privatización de paraestatales,"proveyendo" y arrendando servicios a las maquiladoras; que especula con nuestras vidas, que promovió el estancamiento de los salarios por más de veinte años y el empobrecimiento de los obreros y el campo para rescatarnos con salarios de miseria en maquilas que explotan, destruyen y dan cancer.
Nuestro enemigo no tiene piel naranja ni tupé rubio; nuestro peor enemigo permite que las mineras hagan mierda las montañas mientras ENVENENAN nuestros ríos con cianuro; nuestros verdaderos enemigos mantienen en pie a una banca corrupta a la que tenemos que "rescatar" de sus propios errores, mientras nosotros, chíngate pueblo, tenemos que tragarnos cada gasolinazo e impuesto de primer mundo (para seguir en nuestra miseria tercermundista) que se les ocurre.
Antes de seguir "uniéndonos" contra el muro o contra Trump, unámonos en verdad contra la corrupción, porque los migrantes no se fueron con gusto, se fueron huyendo de la miseria que les suponía quedarse en el México del PRI, de las faltas de oportunidades y sobre quienes el gobierno, a pesar de que se fueron aún ve como un "capital" en forma de remesas del que pueden disponer a voluntad (no los van a defender por buena voluntad). A decir verdad es momento de dar la espalda ese Estado corrupto que tanto daño nos hace y que a ninguno de nosotros representa.
Más que cerrar filas con Peña Nieto, sus secretarios de Estado, con Slim y demás "empresarios", es momento de darles la espalda, como ellos nos la han dado desde que nos trajeron la modernidad en forma de neoliberalismo, asesinaron al campo y nos convirtieron en dependientes de capitales y modelos económicos extranjeros.

sábado, 28 de enero de 2017


La herencia de los imperios dinásticos
Una comparación transversal con un pasado reciente y una herencia aún presente

Gravado ilustrativo, autoria de Petrus van der Borcht, que pone de relieve la complejidad de los imperios multinacionales ejemplificados en una quimera policéfala, atada con una diminuta cadena al emperador, su corte y el clero.
Fuente de imagen: http://publicdomainreview.org/collections/the-difficulty-of-ruling-over-a-diverse-nation-1578/

Los actuales Estados/nación fundamentados en la idea de “democracia representativa/directa” tienen su precedente más cercano en los imperios dinásticos que dominaron el continente europeo y se expandieron por el resto del planeta configurando así complejos Estados multinacionales-multiétnicos-plurilingües gobernados bajo monarquías que con el pasar de los años verían su esplendor en el absolutismo dieciochesco (y previo). Si bien el absolutismo se enfrentó al laissez faire, laissez passer de las revoluciones burguesas; su estructura se mantuvo hasta entrado el siglo XX cuando los  últimos imperios sucumbieron ante la Primera Guerra Mundial y la Revolución de octubre y los procesos de independencia asiático/africanos entre las décadas de 1930-1980.

El origen burgués de los actuales Estados democráticos, si bien definió elementos de orden social y económico distintos a los antiguos imperios; mantuvieron una estrecha relación respecto a sus peocedentes monárquicos, al menos en el sentido centralizar dentro de escasas figuras de representación política, el uso de una estructura burocrática a su servicio y un sistema colonial que confinaba a vastos territorios a escasas voluntades. Ojo, no quiero caer en esa falacia “libertaria” eliminar al Estado y dejar al mundo en manos del “libre mercado” o una “mano invisible”; sino que señalo el precedente de los Estados modernos, al menos en su estructura para exponer una forma de praxis geopolítica que mantuvo la organización territorial de los antiguos imperios adaptadas a la nuevas noción de Estado-nación.

Los vastos imperios, que desde el siglo XVIII y hasta el siglo XX se desintegraron y/o modificaron en términos de organización política; dejaron tras de sí profundas huellas que aún hoy definen regiones completas del globo a través de un mosaico diverso de naciones pobres y "tercermundistas" cuyas economías dependen de la influencia extranjera de una o más potencias. Estos imperios, español, austrohúngaro, británico, francés, otomano y ruso, configuraron un esquema de metropolis dependientes sus imperios colonizadores que centraliza en las capitales político/económico/administrativas todo el poder que permite a quien lo controle definir los términos de exportación sobre los recursos naturales. Sobra decir que ninguna de estas naciones posee una economía autosuficiente o bien, poseedora de una industria propia en términos de producción y procesos que se adecuen a las necesidades especificas de la población y el ecosistema.

Las maquiladoras, las industrias manufactureras, la conversión de las universidades a meros centro de capacitación de profesionistas/mano de obra barata disponible para una "industria" voraz y control, las nulas leyes ambientales que permiten la libre explotación de recursos naturales como las mineras; son un ejemplo de este sistema, un sistema de permite a las corporaciones transnacionales negociar desde una capital las formas de explotación de un territorio, mientras que una oligarquía político-económica garantiza el control social de una población empobrecida y sumida en la ignorancia, que sin oportunidades reales cede a las imposiciones que generan la noción de "beneficio" en un corto plazo mientras se pierden recursos de forma permanente acompañado de la destrucción y contaminación del medio ambiente.

Más allá de generar un debate sobre las monarquías absolutistas, las revoluciones burguesas, el colonialismo (en sus diversas etapas), uso el ejemplo de estos imperios dinásticos para compararlo en relación a los actuales Estados nacionales de regiones como América, África o Asia; espacios marcados por las acción de potencias coloniales que delimitaron en términos geográficos, fronteras que dividían sus zonas de dominio, a pesar de la presencia de poblaciones nativas o cualquier otro elemento que precediera a la fundación de la colonia.

Hoy en día, esa herencia colonialista, esa herencia de os antiguos imperios dinásticos perdura en naciones como México y si bien no quiero desviarme a un debate sobre la historia de las monarquías absolutistas, las revoluciones burguesas y revoluciones socialistas; usadas a manera de ejemplo y para exponer un proceso más amplio. Si quiero  expresar que la caída de esos imperios, al menos en Europa, abrió un nuevo panorama político, donde si bien aún existe la dinámica colonizadora; esta se enfrenta a poblaciones que exige una mayor representatividad política y el rompimiento con Estados nacionales convencionales.

Cuando se analiza a México, es posible seguir observando una estructura dependiente de potencias económicas extranjeras, y bueno, el mismo sistema político se sustenta en la participación de dichas potencias dentro de la vida económica de interior. Un colonialismo que perdura a los doscientos años de la independencia de la potencia reinante que fue el imperio español; pero que lejos de desaparecer suplió la figura ibérica con la presencia británica, francesa y estadounidense, quienes desde la "independencia mexicana" han trazado gran parte de la vida político-económica al mantener bajo su influencia a las clases dominantes del país actuando como aliados en los periodos de crisis.

En el remplazo del sistema colonial directo, por así decirlo; por un entramado político caciquil que simula una democracia, mantiene bajo su influencia a un débil Estado que se sostiene sobre un poder central para controlar un territorio y la población que lo habita. La noción de democracia, por tanto, supone que cualquier “representante” electo no es más que un cacique en turno que depende del centro (partido, movimiento, empresariado, agrupaciones sindicales) para avalar su candidatura, elección y gestión. Un ejemplo son cualquier elección política que se desarrolle, pese a ocasionales candidatos electos por los militantes locales de un partido político; la mayoría de los candidatos es ungido desde un poder central y bajo el coloquial “dedazo” es impuesto como el candidato “de unidad”.

¿Pero, cuál es el problema en esta nula representatividad y qué mierdas tiene que ver con respecto a los imperios dinásticos? Bueno, la respuesta es demasiado sencilla, si consideramos que el sistema político mexicano es un heredero del antiguo sistema colonial español, podemos observar la relevancia de la metrópoli en relación al nombramiento de figuras políticas y si bien los altos mandos ya no se designa desde Madrid, hoy día estos sólo son un rostro visible del “partido” y su corporación con ramales empresariales, sindicales y en movimientos sociales. Dicho pode central, legitima a cualquier figura que le sirva como medio de contención territorial y poblacional, que ayude a mantener las redes políticas y la ilusión de que es a través del partido y sus delegados que se obtiene cualquier forma de representación política.

Si nos detenemos a pensarlo más allá es horrible, es una mierda, que todas las decisiones sobre nuestras necesidades como sociedad sean elegidas y usadas como “prebendas” y “dadivas” para mantener a la población controlada. México es un país con una extensión territorial más vasta que Europa Occidental (España, Andorra, Portugal, Francia, Mónaco, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo juntos) tiene una población equivalente a la de Alemania y España juntos, se hablan más de 70 idiomas con raíces lingüísticas desde el Utoazteca, Kiliwa o Mixteca, hasta lenguas romances y germánicas, no se diga la diversidad poblacional en términos de cosmogonías y concepciones del mundo; pero su representación política queda a cargo de administraciones federales de iure, pero centralistas de facto que terminan por invisibilizar a todo aquel que quede al “margen” para los parámetros del Estado y los interés de quienes lo dirigen.

En términos políticos, México se convierte en una quimera con muchas cabezas que no logra definir ningún proyecto, y que bajo la directriz de una minoría que abarca el control de los recursos económicos y ejerce un control político, se pierde al intentar seguir modelos ajenos que nos atan a la dependencia económica, política y cultural. Porque mientras el Estado se esfuerza (como lo ha hecho desde finales del siglo XIX) por configurar un modelo homogeneizador desde la educación pública, la publicidad y los medios de comunicación; terminamos por perdermos a nosotros mismos y creer que hay un solo México, basado en sombreros charros, mariachis, colores chillantes y desfiles del día de muertos (todos los días y a todas horas, a lo Hollywood). Mientras se reduce a una categoría inferior cualquier forma y modo ajenas a los intereses del Estado, para quien nuestros orígenes: tarahumara, tepehuano, purépecha, asturiano, triqui, popoloca, chinateco, anglosajón, maya, catalán, vasco, otomí, mixteco, gallego, africano meridional, zapoteco, extremeño, kikapú, mascogo, andaluz, chino, mazahua, portugués, huichol, japonés, huasteco, alemán, norafricano, filipino, náhuatl y cualquier otra expresión original o producto de la fusión existente en cada región; es un pedazo de mierda, que se trivializa como curiosidad de museo de pueblo o artesanía regateable en mercado de turistas, todo, para abrir paso al “ único México”.

Por desgracia dicho modelo parece funcionas y al menos desde la implantación del modelo neoliberal a finales de la década de 1980 se ha intensificado ese proceso homogeneizante cuyo costo es demasiado alto, y, al menos desde la experiencia de otros países, el resultado será en una masa inerte que obedece y sigue directrices impuestas, vaya, hasta las tradiciones y expresiones culturales se convierten en algo prediseñado desde el Estado. Mientras que,  por otro lado, aún quedan voces alternativas, movimientos que desde otros espacios se enfrentan a la hegemonía estatal, sin perderse en nacionalismos recalcitrantes, ni xenofobias o racismos discriminadores, sino en propuestas autonomistas reales y es en Europa, especialmente, donde las voces autonomistas y separatistas rugen y bajo la clara noción de que todos somos humanos, y merecemos el respeto a nuestros derechos; claman por el derecho que tiene todo pueblo a representarse libremente, sin la intervención gobiernos centralistas, ni poderes fácticos. Tal vez sea el momento de clamar por lo mismo en México…

martes, 24 de enero de 2017


Vindictam populi es una iniciativa personal que; no tiene implicaciones racistas, elitistas, xenófobas, clasistas. Ni mucho menos busca fundamentar cualquier tipo de violencia u odio (salvo cuando esté dirigido hacia el decadente, corrupto e inepto Estado-nación mexicano); sino que busca exponer la necesidad de una representatividad política real en México o las poblaciones que habitan el país. La idea de este blog surge después de vivir en una realidad "mexicana" marcada por la ineptitud, corrupción, impunidad y el colapso (si es que una vez estuvieron en pie) de las instituciones del Estado-nacional mexicano; que lejos de haberse basado en la representatividad política de los ciudadanos, se sustenta en la configuración de un complejo entramado de relaciones político-económico-sociales que se ejemplifican en corporación del Estado en su relación con respecto a organizaciones sindicales, obrero-campesinas, empresariales y gremiales.

   La vastedad/diversidad geográfica del territorio bajo la jurisdicción del Estado mexicano que se complementa con diversidad humana, social, cultural, lungüistica, étnica y en cuanto a las formas y modos de concebir la cotidianidad y el mundo; hacen que el sistema político imperante dentro de los Estados Unidos Mexicanos, sea incapaz de representar a todos los sectores de la población, ya no se diga de promover que cada población sea libre, autónoma y capaz de autodeterminar su presente y porvenir.

   La imposición de un modelo económico, al que la mayoría de la población no comprende, ni mucho menos, puede obtener beneficios de él; mantiene en el rezago y la pobreza a millones de seres humanos, que, transformados en mano de obra barata, se “integran” a una “modernidad” impuesta por un sistema político-económico que beneficia a unos cuantos (el ejemplo se escribe solo, México tiene a uno de los hombres más ricos del mundo y más de cincuenta millones de pobres).
El centralismo político, que existe de facto en México, se expresa a través de la imposición de gobernantes, que avalados desde los intereses de partidos políticos, representan a una minoría a la cual sirven y a la que benefician, dejando de lado las necesidades reales de la población. Que, sin tener una representación política real, no puede manifestarse frente a las instituciones federales, estatales o municipales, y, en caso de hacerlo, bueno, se trivializa y minimiza bajo críticas y acusaciones (llamados: porros, envidiosos, desestabilizadores, perturbadores del prden público) desde fría indiferencia del resto de la sociedad (no se diga de las autoridades). Y cuando un movimiento conjuga en torno a sí a una población numerosa, llega la represión, la violencia y las amenazas.

   La presencia de un sistema económico neoliberal, ha convertido a la población en esclavos de un nuevo formato “maquilero”, que por míseros sueldo obliga a la población a concentrarse en espacios urbanos deplorables, malbaratar su tiempo (esfuerzo y vida), y, dejar de lado su humanidad al dobletear turnos para poder comprar todo aquello que le venden desde que ha nacido y que la “sociedad” ha definido como “necesidades”. Un sistema económico que privilegia a los productos y mercancías por encima de las personas, una “modernidad” y “progresos” forzados, que disfrazan la explotación en forma de dadivas (bonos, cupones “empleados del mes”) y que implantan dentro de cada mente desde su niñez, la perpetua necesidad de consumo que a través de una “ventana mágica” que oculta la miseria y el caos de la vida cotidiana, con un halo que cubre con estereotipos, arquetipos, necesidades falsas y preceptos sobre la humanidad dañinos (machismo, ideales de belleza, “roles de “género”). Que enajenan al humano y o convierten en un autómata, sediento por consumir lo vendible (de marca, por favor), coger (el placer que se obtiene de un sexo tergiversado con tetas y culos de silicón, sumisos a la voluntad masculina) y una doble moral que construye opiniones que se horrorizan ante la miseria/violencia/sufrimiento del exterior, mientras se es indiferente a la realidad propia.

   El separatismo como opción: Lejos de buscar alimentar odios irracionales, planteo la idea de separatismo, como una necesidad frente a los problemas de representación política real en México. No lo expongo como el producto de “rencores” o “desprecio” entre norteños, sureños, de la península, del centro o cualquier otro punto cardinal sobre el que se adjudique cualquier forma de “pertenencia”. Sino, cómo la necesidad de cada población por contar con formas políticas de representación que le permitan a cada individuo, colectivo, grupo y población actuar libremente, elegir a quienes los representen sin la imposición de gobernantes hechos a la medida de partidos corruptos, que alimentan un sistema económico-político-social que nos arrebata nuestra dignidad humana.

   Dejo estas primeras impresiones sobre el contenido del presente blog, al público que deseé acercarse (o bien, aquellos que logren encontrar mis desvaríos en este mar infinito de internet) y quedo de antemano abierto al debate, dialogo y en lo posible acciones, para mínimo cambiar algo.

Lukaro