miércoles, 8 de febrero de 2017

Ese fetichismo mexicano llamado Donald Trump

Es momento de dejar de "fetichizar" a Trump, la mayoría de los problemas a los que nos enfrentamos existían desde antes de que él tomara el poder. Es momento de ser críticos al interior del país, de revisar si el TLCAN nos ha beneficiado más allá de salarios mal pagados, el saqueo de los recursos naturales a manos de multinacionales, la paupperización de las clases obreras, la dependencia hacía los capitales extranjeros, el sacrificio del campo mexicano; todo a cambio de tener walmarts e importaciones baratas.


Es momento de reclamar frente a los gasolinazos, de reclamar frente al cinismo estatal de "nos acabamos a la gallina de los huevos de oro por malas administraciones", sin que ningún funcionarios relacionado a las malas gestiones llegué a prisión ni mucho menos se realice una investigación en contra de PEMEX, el gobierno federal o el sindicato. Después de los saqueos, de la ineptitud, la corrupción y la terrible (intencional) administración de la principal paraestatal del país, tengamos que pagar los platos rotos y brindar un perdón de facto hacia quienes traicionaron a la patria (al menos esa quimera llamada México)  a la que con sus acciones hundieron.


Es hora de reclamar frente a una realidad donde la mitad de la población sigue en la pobreza y la representatividad política de los ciudadanos desaparece o nunca existió frente a la corrupción de los partidos políticos, las clases dirigentes y el caciquismo histórico que manipula la voluntad del pueblo ara beneficiar a unos cuantos.

Es momento de alzar la voz contra un Estado asesino, que reprime con violencia y que nos sumió en una guerra inútil contra los carteles de las drogas, empoderando al ejercito, manteniendo el rezago a la población más vulnerables y sacrificando cientos de miles de vidas para agradar ante los espectadores internaciones, sin si quiera dar soluciones reales frente a la delincuencia organizada.


Es momento de rugir de ira, ante la ineptitud política, disfrazada de "astucia pragmática"; que alimenta a la corrupción mexicana y se refleja en los compadrazgos entre las clases políticas y empresariales (peor que en EUA y de ejemplo tenemos un secretario de relaciones exteriores becario e inexperto) y que a través de un cínico resurgimiento del corporativismo de Estado, revive un cáncer que tanto daño causó a las generaciones pasadas.



Es momento de dar la espalda al Estado mexicano y exigir un gobierno que en verdad nos represente y mandar a la chingada a una clase política que no tiene ningún interés de defender los intereses nacionales, sino sólo dar esa apariencia mientras negocian mantener sus intereses intactos frente a la amenaza.



No dejemos que Trump, nos convierta en apologistas del gobierno mexicano ni las clases empresariales, porque hacerlo sólo nos convierte en la víctima de violencia doméstica que defiende a su victimario. Porque la realidad es que hoy más que nunca debemos cuestionar la integridad de los Estados Unidos Mexicanos y ver que no vamos a ningún lado, seguimos, como hace quinientos años, siendo una colonia más dispuesta para intereses foráneos, que dentro de sus caprichos, nos usan y desechan a voluntad.


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Imagen tomada con fines satírico ilustrativo de la obra del artista: Christian Bloom


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