martes, 24 de enero de 2017


Vindictam populi es una iniciativa personal que; no tiene implicaciones racistas, elitistas, xenófobas, clasistas. Ni mucho menos busca fundamentar cualquier tipo de violencia u odio (salvo cuando esté dirigido hacia el decadente, corrupto e inepto Estado-nación mexicano); sino que busca exponer la necesidad de una representatividad política real en México o las poblaciones que habitan el país. La idea de este blog surge después de vivir en una realidad "mexicana" marcada por la ineptitud, corrupción, impunidad y el colapso (si es que una vez estuvieron en pie) de las instituciones del Estado-nacional mexicano; que lejos de haberse basado en la representatividad política de los ciudadanos, se sustenta en la configuración de un complejo entramado de relaciones político-económico-sociales que se ejemplifican en corporación del Estado en su relación con respecto a organizaciones sindicales, obrero-campesinas, empresariales y gremiales.

   La vastedad/diversidad geográfica del territorio bajo la jurisdicción del Estado mexicano que se complementa con diversidad humana, social, cultural, lungüistica, étnica y en cuanto a las formas y modos de concebir la cotidianidad y el mundo; hacen que el sistema político imperante dentro de los Estados Unidos Mexicanos, sea incapaz de representar a todos los sectores de la población, ya no se diga de promover que cada población sea libre, autónoma y capaz de autodeterminar su presente y porvenir.

   La imposición de un modelo económico, al que la mayoría de la población no comprende, ni mucho menos, puede obtener beneficios de él; mantiene en el rezago y la pobreza a millones de seres humanos, que, transformados en mano de obra barata, se “integran” a una “modernidad” impuesta por un sistema político-económico que beneficia a unos cuantos (el ejemplo se escribe solo, México tiene a uno de los hombres más ricos del mundo y más de cincuenta millones de pobres).
El centralismo político, que existe de facto en México, se expresa a través de la imposición de gobernantes, que avalados desde los intereses de partidos políticos, representan a una minoría a la cual sirven y a la que benefician, dejando de lado las necesidades reales de la población. Que, sin tener una representación política real, no puede manifestarse frente a las instituciones federales, estatales o municipales, y, en caso de hacerlo, bueno, se trivializa y minimiza bajo críticas y acusaciones (llamados: porros, envidiosos, desestabilizadores, perturbadores del prden público) desde fría indiferencia del resto de la sociedad (no se diga de las autoridades). Y cuando un movimiento conjuga en torno a sí a una población numerosa, llega la represión, la violencia y las amenazas.

   La presencia de un sistema económico neoliberal, ha convertido a la población en esclavos de un nuevo formato “maquilero”, que por míseros sueldo obliga a la población a concentrarse en espacios urbanos deplorables, malbaratar su tiempo (esfuerzo y vida), y, dejar de lado su humanidad al dobletear turnos para poder comprar todo aquello que le venden desde que ha nacido y que la “sociedad” ha definido como “necesidades”. Un sistema económico que privilegia a los productos y mercancías por encima de las personas, una “modernidad” y “progresos” forzados, que disfrazan la explotación en forma de dadivas (bonos, cupones “empleados del mes”) y que implantan dentro de cada mente desde su niñez, la perpetua necesidad de consumo que a través de una “ventana mágica” que oculta la miseria y el caos de la vida cotidiana, con un halo que cubre con estereotipos, arquetipos, necesidades falsas y preceptos sobre la humanidad dañinos (machismo, ideales de belleza, “roles de “género”). Que enajenan al humano y o convierten en un autómata, sediento por consumir lo vendible (de marca, por favor), coger (el placer que se obtiene de un sexo tergiversado con tetas y culos de silicón, sumisos a la voluntad masculina) y una doble moral que construye opiniones que se horrorizan ante la miseria/violencia/sufrimiento del exterior, mientras se es indiferente a la realidad propia.

   El separatismo como opción: Lejos de buscar alimentar odios irracionales, planteo la idea de separatismo, como una necesidad frente a los problemas de representación política real en México. No lo expongo como el producto de “rencores” o “desprecio” entre norteños, sureños, de la península, del centro o cualquier otro punto cardinal sobre el que se adjudique cualquier forma de “pertenencia”. Sino, cómo la necesidad de cada población por contar con formas políticas de representación que le permitan a cada individuo, colectivo, grupo y población actuar libremente, elegir a quienes los representen sin la imposición de gobernantes hechos a la medida de partidos corruptos, que alimentan un sistema económico-político-social que nos arrebata nuestra dignidad humana.

   Dejo estas primeras impresiones sobre el contenido del presente blog, al público que deseé acercarse (o bien, aquellos que logren encontrar mis desvaríos en este mar infinito de internet) y quedo de antemano abierto al debate, dialogo y en lo posible acciones, para mínimo cambiar algo.

Lukaro

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